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sábado, 29 de octubre de 2011

7.000 millones y creciendo

En entradas anteriores hemos hablabamos de que el modelo económico actual no es sostenible, de la importancia de nuestros recursos naturales y de la busqueda inalcanzable del tan anhelado Desarrollo Sostenible.

La BBC publico estas 3 noticias que le añaden varias aristas más a este tema de vital importancia pues plantea interrogantes algidos actualmente: ¿Cómo asegurar que cada uno de nosotros tenga un nivel de vida digno y al mismo tiempo, preservar los recursos de la Tierra?, ¿Podemos ser verdes a medias?

Transcribo y copio el link de las noticias.




El consumo creciente es la amenaza clave al aumento de la población

Miércoles, 26 de octubre de 2011

Multitud en una calle
El paso al que crece la población mundial está superando los cálculos hechos por Naciones Unidas. El biólogo estadounidense Edward Wilson examina las perspectivas de sobrevivencia de un mundo que, dentro de muy poco, enfrentará el desafío de sostener a siete mil millones de habitantes.Es absolutamente crucial controlar desde muy cerca el crecimiento de la población humana.
De hecho, ya estamos superando las expectativas de Naciones Unidas, con unos 9.000 millones calculados para 2043. Deberíamos tratar de frenarnos en los 10.000 millones. Eso sería factible, y las tendencias van en esa dirección, con una baja de las tasas de fertilidad en todos los continentes.Pero habría que poner más esfuerzos en alejarnos del sometimiento de la mujer, de los nacimientos no deseados y de un crecimiento de la población generalizado.

Sin embargo, aún más importante, deberíamos estar tratando de manera creativa con el asunto del creciente consumo per capita en el mundo. Eso va a tener consecuencias devastadoras y tenemos que abordar el problema de modo que apuntemos a un estándar de alimentación y niveles de vida decentes para la gente en todo el orbe, que sean sostenibles.

Eso no está en ningún programa del mundo de una manera que tenga una repercusión sobre países individuales y la gente que está más involucrada. Estoy particularmente preocupado por lo que estamos haciendo con el resto de la vida. Estamos destruyendo la diversidad biológica, que consiste en ecosistemas y las especies que viven en ellos.

El peligro de ser verde a medias

Según Wilson, debemos volcar nuestra atención a las partes vivas de los ecosistemas.
Parte de nuestro problema en ser verde a medias es que la población mundial ha estado centrándose en las partes no vivas del medio ambiente, en los recursos naturales, en la calidad del agua, de la atmósfera, en el cambio climático tec. Todo eso está muy bien, pero ahora deberíamos volcar nuestra atención, con igual énfasis, a la parte viva de nuestro medio ambiente, hacia nuestros ecosistemas naturales que aún están en pie y la gran mayoría de especies, que tienen millones de años y están en proceso de erosión.


Quisiera ver que se pone mayor atención al establecimiento de reservas y parques en todo el mundo. Ya lo estamos haciendo en algunos lugares, pero de manera parcial, y no a la velocidad necesaria. Necesitamos seleccionar más lugares de refugio, donde la naturaleza, donde el resto de la vida, el medio ambiente vivo pueda ser protegido, mientras resolvemos nuestros problemas como especie y nos asentamos antes de destruir la totalidad del planeta.

Alternativas para el siglo que viene

"Pero habría que poner más esfuerzos en alejarnos del sometimiento de la mujer, de los nacimientos no deseados y de un crecimiento de la población generalizado."Edward Wilson
Vamos a entrar al siglo XXII ya sea con un planeta en muy malas condiciones y con menos perspectivas de habitabilidad para nuestra especie, o bien, con las suficientes reservas de vida preservada y el potencial para reconstruir un mundo natural suficiente como para darle a la humanidad un asomo de paraíso, con un estándar de vida decente para todo el mundo.

No podemos pretender que los países desarrollados elaboren programas de producción y consumo sostenibles, hasta que los países desarrollados no lo hagan mejor y muestren el camino. Por ahora, la gente rica tiene niveles de consumo absurdos y las diferencias, incluso en los países desarrollados, entre el sector más rico y el sector más pobre están acentuándose. Ésta es una tendencia peligrosa. Necesitamos dar un ejemplo en los países desarrollados, por lo menos a través de una limitación moderada de nuestro consumo y una distribución de la riqueza más sabia.





Somos 7.000 millones: cinco desafíos ambientales

 Miércoles, 14 de septiembre de 2011

Manifestantes
La población mundial llegará a 9.000 millones en el 2043. En el 2050 será de 9.300 millones.

En octubre de 2011, la población del planeta alcanzará oficialmente los siete mil millones, un tema que será debatido este miércoles en la sede de Naciones Unidas en Nueva York y que planteará enormes desafíos a nivel mundial.

Población de América Latina


  • Actualmente cercana a los 600 millones, un 8,6% de la población mundial.
  • En 2050, la población de A. Latina será de 750 millones, un incremento de 150 millones en 40 años
  • En 2050 la población mundial sera de 9.300 millones
Y la cifra llegará a 9 mil millones en el año 2043. De acuerdo a la ONU, la producción de alimentos deberá aumentar para 2050 en un 70% y uno de los grandes interrogantes es cómo será posible alimentar a la población mundial intentando al mismo tiempo mantener el equilibrio del planeta. El cambio climático podría afectar además el rendimiento agrícola y tener un impacto negativo en la producción de alimentos.

La ONU publicará a fines de octubre su nuevo Estado de la Población Mundial, pero BBC Mundo habló con José Miguel Guzmán, jefe de población y desarrollo del Fondo de Población Mundial de la ONU, sobré algunas de las cifras más llamativas que ya se conocen y su significado. Vea cuáles serán algunos de los grandes desafíos a nivel mundial y en especial para América Latina.


Producción de alimentos

Cosecha de uvas"El aumento del 70% en la producción de alimentos para 2011 tiene que ver con un componente de población, pero el mayor componente tiene que ver con el cambio en los patrones de consumo", dijo Guzmán a BBC Mundo. La producción mundial de alimentos tendrá que aumentar un 70% para 2050 según la FAO.


Es razonable esperar que el crecimiento económico en Asia e incluso en América Latina va a significar un aumento en el nivel de vida y por tanto en el consumo, dijo el experto de la ONU. "Uno de los desafíos es que podemos apoyar a las más de 200 millones de mujeres en el mundo que tienen necesidades insatisfechas en materia de planificación familiar".

"Obviamente los países menos desarrollados tienen derecho a tener un nivel de desarrollo y que sus poblaciones no estén en un nivel de pobreza y eso va a significar mayor consumo, pero esto es distinto al consumo que genera mayores gases de invernadero". La ONU en el contexto de la conferencia de Río + 20, en 2012, está promoviendo el concepto de la economía verde, como una forma en que los países se comprometan a reducir la pobreza en el mundo, pero al mismo tiempo sin que esto genere un aumento similar en las emisiones de CO2.

Emisones de CO2.

Fábrica emitiendo CO2Según algunas estimaciones, las emisiones de una persona en EE.UU. hoy equivalen a las de cuatro chinos y 250 etíopes.Todos tienen derecho a un mejor nivel de vida y por tanto a una cuota de emisiones. Pero la importancia de este dato varía cuando se piensa a largo plazo, señaló Guzmán. "Me gustaría pensar que los etíopes no van a tener en 30 años el mismo patrón de consumo, porque sería suponer que vivirán en extrema pobreza".

Si cada persona tiene derecho a un nivel de vida y por tanto a una cuota de emisiones, el peso en las emisiones de CO2 de países con altas tasas de fecundidad será mucho mayor a largo plazo. No tomar esto en cuenta "puede llevarnos a subestimar el efecto que el crecimiento de la población puede tener en las emisiones en el futuro".

Urbanización

Para 2045 más de dos de cada tres personas en el mundo vivirán en sitios urbanos o periurbanoos. América Latina tiene dos grandes megalópolis con cerca de 20 millones, Sao Paulo y Ciudad de México.
"En los proximos 25 años, la población urbana de América Central se va a incrementar en 40 millones de personas"José Miguel Guzmán, Fondo Mundial de Población de Naciones Unidas
"Pero veamos por ejemplo que pasará en América Central, donde entre el 2010 y 2035, en los proximos 25 años, la población urbana se va a incrementar en 40 millones de personas y va a pasar de 110 a 150 millones. Lo importante es ver cómo estamos planificando para este crecimiento poblacional".

Casi todo el crecimiento en los próximos 40 años a nivel mundial será en ciudades, pero la urbanización no es necesariamente un factor negativo para el medio ambiente, según Guzmán. "Al concentrar la población genera economías de escala. Si se piensa en un modelo más concentrado que la ciudad completamente abierta, eso puede significar también que los servicios pueden llevarse con un menor costo".

Envejecimiento

ManosLa población de A. Latina mayor de 60 años se duplicará entre 2010 y 2030. Los desafíos que enfrenta el mundo son muy distintos. Países como Corea del Sur están preocupados para que la fecundidad quede al menos a nivel de dos hijos, pero en África hay países con fecundidad muy elevada. 



"La población de A. Latina mayor de 60 años se duplicará entre 2010 y 2030 (sólo 20 años), pasando de 59 a 118 millones", dijo Guzmán a BBC Mundo.
"En la actualidad la proporción de personas de 60 y más es de 10%, pero se incrementara a 25%; es decir, una de cada cuatro personas en A. Latina en el 2050 será una persona mayor de 60 años".

Adolescentes y educación

Estudiantes

A nivel mundial, se estima que el número de jóvenes entre 10 y 19 años es de 1.200 millones. "América Latina tiene en estos momentos 110 millones de adolescentes entre 10 y 19 años. Pero el número irá disminuyendo fruto de la baja de la fecundidad".



El desafío, que ya se plantearon los tigres asiáticos, es invertir en capital humano para que esa población se inserte productivamente y los países puedan crecer en competitividad. América Latina debe aprovechar su actual bono demográfico para invertir en capital humano, al igual que los tigres asiáticos, según Guzmán. 

De acuerdo a Guzmán, A. Latina tiene un escenario muy positivo para aumentar su inversión en capital humano, a diferencia de África, donde la población de adolescentes está en pleno crecimiento hasta el 2050 o más. "A. Latina está viviendo un periodo de bono demográfico, tiene una población joven que no está creciendo fuertemente, una población de personas mayores que todavía no es tan grande y una poblacion de la fuerza de trabajo que es muy numerosa". "Pero esto no dura por siempre". Lo que hicieron los tigres asiáticos fue aprovechar ese bono en su momento e invertir en capital humano, es decir, educación y salud.

De acuerdo al experto, A. Latina está en una posición más ventajosa que, por ejemplo África, donde el gran aumento de la población adolescente requiere atención a problemas básicos de provisión de educación y salud. A. Latina podría hacer algo similar a lo que hizo por ejemplo Corea del Sur, donde la inversión en educación estuvo cercana al proceso productivo. Se invirtió, por ejemplo, en carreras de ingeniería relacionadas con la producción de electrodomésticos, un sector exportador clave para el país. "Gracias a eso se calcula que un 30% del crecimiento del PIB se generó gracias a la inversión de capital humano como consecuencia de este bono demografico", señaló Guzmán.



Somos 7.000 millones, ¿cuáles son los desafíos?

Miércoles, 26 de octubre de 2011
 
El 31 de octubre, según las proyecciones de Naciones Unidas, la población mundial llegará a 7.000 millones, mil millones de personas más que hace sólo 13 años y 6.000 millones más que al comenzar el siglo XIX. En su informe anual lanzado este miércoles en Londres, el Fondo de Población de la ONU, UNFPA por sus siglas en inglés, advierte sobre enormes desafíos.
"¿Cómo asegurar que cada uno de nosotros tenga un nivel de vida digno y al mismo tiempo, preservar los recursos de la Tierra? ¿Cómo reducir la brecha entre ricos y pobres, entre hombres y mujeres? ¿Cómo lograr que las ciudades sean aptas para vivir? ¿Que las mujeres tengan la libertad suficiente para decidir en materia de reproducción?", señaló Safiye Cagar, vocera de UNFPA.

Años en que aumentó la población mundial, con incrementos de mil millones

  • 1.000 millones. . . 1804
  • 2.000 millones. . . 1927 (123 años después)
  • 3.000 millones. . . 1959 (32 años después)
  • 4.000 millones. . . 1974 (15 años después)
  • 5.000 millones. . . 1987 (13 años después)
  • 6.000 millones. . . 1999 (11 años después)
  • 7.000 millones. . . 2011 (13 años después)
  • 8.000 millones... 2024 (13 años después)
  • 9.000 millones... 2042 (18 años después)
El hito de siete mil millones de personas va acompañado, según el informe, de éxitos, reveses y paradojas.

-Si bien, en promedio, las mujeres tienen menor cantidad de hijos que en el decenio de 1960, la cantidad de seres humanos sigue aumentando. En algunos países las altas tasas de fecundidad perpetúan la pobreza, mientras que en algunas naciones ricas el bajo número de adultos en actividad laboral pone en peligro los sistemas de seguridad social.

-La expectativa de vida promedio ha aumentado 20 años desde 1950, de 48 a 68 años, pero se estima que más de 880 millones de personas a nivel global aún no tienen acceso a fuentes seguras de agua potable, y 2,6 millones carecen de servicios básicos de sanidad como excusados.

-La Tierra en 2011 alberga enormes desigualdades. En 1960, el 20% más rico de la humanidad percibía el 70% de los ingresos. En 2005, de acuerdo al Banco Mundial, ese porcentaje había aumentado al 77%. Ese mismo año, la misma institución estimó que el número de personas viviendo en extrema pobreza, con US$1,25 o menos al día se situaba en 1.400 millones.

-En el planeta viven 1.200 millones de adolescentes o preadolescentes entre 10 y 19 años. Pero más de 101 millones de niños en edad escolar no van a la escuela, y de este grupo más de la mitad son niñas. Se estima también que de los más de 770 millones de analfabetos adultos, dos tercios son mujeres.

Gráfico sobre el crecimiento de la población mundial

Los desafíos de América Latina

En su informe, la ONU se centró en el estudio de nueve países, entre los que se incluyen China, Egipto, India y México. Uno de los temas analizados en el caso mexicano es el impacto de la educación sexual en las decisiones reproductivas.

"Los estudios de evaluación han mostrado que la educación sobre sexualidad tiene repercusiones en cuanto a aplazar la edad de la primera relación sexual, acrecentar la utilización de métodos anticonceptivos, especialmente condones (preservativos), y reducir los niveles de violencia contra las adolescentes. Esto redunda en la reducción de los embarazos precoces y no deseados y en la disminución de la cantidad de casos de VIH/SIDA", señala en el informe Gabriela Rivera, Oficial auxiliar de Programas en la Oficina del UNFPA en Ciudad de México.

Jóvenes en Etiopía ©UNFPA/Antonio Fiorente La población de América Latina es actualmente cercana a los 600 millones, un 8,6% de la población mundial, y se estima que llegará en 2050 a los 750 millones. Entre los desafíos principales para la región se encuentran la creciente urbanización y el envejecimiento de la población.


El número de adolescentes y preadolescentes, entre 10 y 19 años, es de 1.200 millones."En los próximos 25 años, la población urbana de América Central se va a incrementar en 40 millones de personas. Lo importante es ver cómo se está planificando para este crecimiento poblacional", dijo a la BBC José Miguel Guzmán, jefe de población y desarrollo del UNFPA.Por otra parte, "la población de A. Latina mayor de 60 años se duplicará entre 2010 y 2030 (sólo 20 años), pasando de 59 a 118 millones", agregó Guzmán.

9.000 millones en 2043

La ONU prevé que la población mundial llegará en 2050 a 9.300 millones. En el siglo XXI, Asia seguirá siendo la región más poblada, pero África ganará terreno. Se prevé que su población se triplicará, de 1.000 millones en 2011 a 3.600 millones en 2100.

En un planeta que enfrenta el impacto del cambio climático y la pérdida de biodiversidad, el gran interrogante es cómo proveer una vida digna para otros dos mil millones de personas en forma compatible con la preservación de la Tierra. La Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación, FAO, advirtió en el pasado que será necesario producir un 70% más de alimentos para 2050.

El informe de la ONU afirma, por su parte, que si desde ahora se realiza una correcta planificación "nuestro mundo de siete mil millones y más podría tener ciudades prósperas y sostenibles". El documento recuerda la importancia de ofrecer información para los más de 200 millones de mujeres en el mundo en desarrollo que quieren acceso a la planificación familiar pero no lo tienen. Pero para muchos no se trata simplemente de controlar la población, sino de reducir los patrones de consumo en los países desarrollados.


Paul Ehrlich Foto Linda A. Cicero / Stanford News ServiceEl biólogo Paul Ehrlich advirtó sobre el impacto de la población en los recursos y ecosistemas del planeta.En su libro de 1968, titulado "La bomba de población", el biólogo Paul Ehrlich ya advertía sobre los riesgos de un crecimiento descontrolado del número de personas en el planeta.
¿Qué problemas ve Ehrlich hoy en día?


Desde la Universidad de Stanford, el biólogo señaló que "estamos viendo distorsiones climáticas que llevan a aumentos en el precio de los alimentos, pérdida de biodiversidad, deterioro en los servicios aportados por ecosistemas (...) y una reducción en la probabilidad de que pueda evitarse el primer colapso catastrófico de una civilización global".

"Cuando es necesario, las sociedades humanas han mostrado una habilidad increíble de cambiar rumbos hacia nuevas direcciones. Por ejemplo, los patrones de consumo cambiaron de un día para otro durante la Segunda Guerra Mundial y vimos el éxito de los movimientos de derechos civiles. Soy optimista de que cuando llegue el momento, la forma en que tratamos el medio ambiente y a otros seres humanos será tema prioritario en todas partes. Mi único temor es que esto no suceda a tiempo".


lunes, 24 de octubre de 2011

El modelo económico actual no es viable

Los retos de la humanidad son tan variados como ideales existan. Recientemente el tema de la conservación de los recursos naturales, del patrimonio natural y de los modelos de desarrollo han generado muchas discusiones, lo cual debe llevarnos a un análisis crítico reflexivo para poder tomar parte activa de estos retos. Encontré esta nota en el diario El Espectador de una entrevista al director del PNUMA y los retos de la Economia Verde, del cual quiero resaltar el párrafo final que va muy de la mano con las situaciones que se estan presentando en torno a nuestro patrimonio natural como el tema del complejo hotelero en el PNN Tayrona y las locomotoras mineras del actual gobierno:

"¿Cuál sería su mensaje para los tomadores de decisiones en Colombia?

Que probablemente existan más oportunidades de desarrollar una economía en el siglo XXI basada en la sostenibilidad más que en la degradación ambiental. El país que invierta en activos naturales tendrá más posibilidades de prosperar."

Transcribo y copio el link.

El Espectador.com

"El modelo económico actual no es viable": Achim Steiner

Por: Pablo Correa

El director del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente habló sobre los retos de la economía verde.

Achim Steiner está convencido de que la prosperidad económica en el siglo XXI estará gobernada por la riqueza natural. /Cortesía Pnuma 
Achim Steiner está convencido de que la prosperidad económica en el siglo XXI estará gobernada por la riqueza natural. /Cortesía Pnuma


Achim Steiner, director ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, de paso por Colombia, calificó como un éxito la conferencia sobre el Convenio de Basilea que concluyó en Cartagena este fin de semana y en la que se adoptaron nuevas decisiones para el control y la eliminación de los desechos tóxicos transfronterizos.

¿Cuál fue el principal logro de la conferencia en Cartagena?

Posiblemente lo más importante fue la aprobación de una iniciativa, liderada por Suiza e Indonesia, que permitirá la entrada en vigor de la enmienda de prohibición que busca restringir los movimientos transfronterizos de desechos peligrosos provenientes de países desarrollados hacia países en desarrollo.

Hacerse cargo de la basura electrónica puede ser muy costoso para países en vías de desarrollo. ¿Qué propone el Pnuma?

En efecto, la basura electrónica es un problema que crece exponencialmente, no sólo en países industrializados sino en los que están en vías de desarrollo. Se estima que el volumen de computadores obsoletos en regiones en desarrollo excederá a los de países desarrollados entre 2016 y 2018. En 2002, bajo la Convención de Basilea, se implementó un convenio para la gestión de teléfonos móviles al final de su ciclo de vida y desde 2008 para los equipos de cómputo.

Usted ha trabajado en promover la economía verde. ¿Existen modelos distintos para los países desarrollados y en vías de desarrollo?

No hay una “solución para todos” cuando se habla de economía verde. En gran medida depende del desarrollo económico de cada país. En una nación como Uganda, que depende mayoritariamente de la agricultura, una decisión deliberada fue moverse hacia los cultivos orgánicos. Los análisis demostraron que decenas de miles de granjeros orgánicos no tenían que pagar por los altos precios de los fertilizantes y pesticidas, y estaban logrando un precio tres veces más alto de sus productos en mercados globales. Son muchos los ejemplos de cómo la economía verde encaja con distintos tipos de economía.

Colombia enfrenta difíciles dilemas, como sacar ventaja de su riqueza minera sin perder al mismo tiempo su capital natural. ¿Cual es el mejor camino?

El punto clave es contar con la información correcta para que los gobiernos, hombres de negocios y comunidades puedan tomar decisiones informadas. En el pasado, por ejemplo, el valor económico de la naturaleza era invisible en las cuentas nacionales de ganancias y pérdidas. Pero en el informe La economía de los ecosistemas y la biodiversidad, promovido por Naciones Unidas, se hizo evidente que se pierden trillones de dólares por la degradación y destrucción de los recursos naturales. No son sólo los ambientalistas los que están preocupados por la pérdida de recursos naturales. Una encuesta reciente realizada por Pricewaterhouse Coopers encontró que cerca del 30% de los CEO están “extremadamente preocupados” o “medianamente preocupados” por la pérdida de biodiversidad.

¿Todavía es optimista frente a la firma de un acuerdo global para luchar contra el cambio climático?

Sí. Aun cuando ha sido difícil encontrar una fórmula para hacer coincidir a los 190 países en un nuevo tratado legalmente vinculante, ninguna nación se ha alejado de las negociaciones. Quizás la clave es resistirse a la idea de que “nada está acordado hasta que todo está acordado” y moverse hacia áreas con amplia acogida como el programa de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación (REDD+). Algo crucial en Durban, Sudáfrica, el próximo mes, cuando se retomen las negociaciones, será avanzar en la creación del Fondo Verde y ofrecer opciones sobre cómo generar los US $100 mil millones por año de financiación para el 2020. Existen opciones a corto plazo que se pueden tomar para evitar que la temperatura se incremente más de dos grados centígrados.

¿Cree que sólo una tragedia global logrará convencer a todos de la realidad del cambio climático?

Muchas personas se están tomando el cambio climático en serio. El año pasado se invirtieron US$211 mil millones en energías renovables, mucho más que en nuevos combustibles fósiles. Los desastres naturales sirven para recordarles a los políticos y al público en general los riesgos que corremos si no detenemos el cambio climático.

Muchos economistas hablan de una nueva etapa del capitalismo. ¿Está de acuerdo?

El modelo económico de los últimos dos siglos, basado en el consumo sin pagar el costo de externalidades ambientales, simplemente no es viable en un planeta con 7 mil millones de personas. La economía verde provee análisis sobre cómo pueden crecer las economías, generar trabajos decentes y aun así mantener la huella humana dentro de los límites ecológicos.

¿Cuál sería su mensaje para los tomadores de decisiones en Colombia?

Que probablemente existan más oportunidades de desarrollar una economía en el siglo XXI basada en la sostenibilidad más que en la degradación ambiental. El país que invierta en activos naturales tendrá más posibilidades de prosperar.

viernes, 7 de octubre de 2011

El chocolate, en peligro de extinción por el cambio climático

Será que con ese dato ahora si nos preocuparemos por el tema del cambio climático? Generalmente lo asociamos a responsables como las actividades industriales contaminantes y a sus víctimas como especies de animales y vegetales que se estan viendo afectadas por este fenómeno. Pero nos hemos puesto a reflexionar, de donde provienen nuestros alimentos? Pues precisamente de dichas especies. 

Será que cuando eso pase nos acordaremos de este artículo o tal vez nos haya servido para darnos cuenta de que nuestra supervivencia depende de la supervivencia de las demas especies, pues todas y cada una cumple con una función en este planeta, entre ellas nos BRINDAN NUESTRO ALIMENTO. 

Que pasaria si los próximos titulares fueran:

El maíz, en peligro de extinción por el cambio climático.
El arroz, en peligro de extinción por el cambio climático.
El trigo, en peligro de extinción por el cambio climático.
La papa, en peligro de extinción por el cambio climático.
La naranja, en peligro de extinción por el cambio climático...........................

Los invito a leer este artículo en el siguiente link que copio y transcibo la nota.

 

"A mitad de este siglo el chocolate podría convertirse en un bien de lujo. Un informe de la Fundación Bill y Melinda Gates asegura que debido al cambio climático, en 2050 Ghana y Costa de Marfil, países que producen la mitad del cacao mundial, no tendrán más terrenos aptos para cultivar esta planta.



El estudio del Centro Internacional de Agricultura Tropical ha examinado 19 modelos climáticos distintos aplicándolos a las características de las plantas del cacao.

Según los resultados, con el aumento de 2,5 grados de la temperatura media prevista para el 2050, la casi totalidad de los terrenos que hoy están dedicados al cultivo del cacao no serán aptos para ello y la decadencia empezará ya en 2030, cuando la temperatura media global debería aumentar un grado.

«Ya estamos viendo los efectos del crecimiento de la temperatura en áreas marginales y con el cambio climático este problema aumentará progresivamente. En un momento en el que la demanda de chocolate está creciendo velozmente, particularmente en China, esto llevará antes o después a un aumento de precio», explica el autor del informe, Peter Laderach.

Entre las soluciones encontradas se encuentra el traslado de las plantaciones a una altura mayor, limitado por la llanura del territorio de África Occidental, el desarrollo de nuevas formas de riego y la selección de cepas resistentes al calor".

jueves, 25 de agosto de 2011

Elegidos los mejores proyectos ambientales del año. Medicinas sacadas de escorpiones y un filtro hecho con residuos del arroz fueron los ganadores.

Interesantes desarrollos que dia a dia se adelantan en nuestro país y que deben hacernos reflexionar acerca de la importancia de la investigación en un pais tan biodiverso como el nuestro. Este tipo de investigaciones pueden generar desarrollo para nuestras comunidades.

Transcribo y copio el link


"Óscar Darío Beltrán Vélez, estudiante de ingeniería química de la Universidad Nacional de Medellín, y Angélica Sabogal Arango, quien adelanta estudios de biología en la Universidad Javeriana, de Bogotá, ganaron el Encuentro Juvenil Ambiental 2011, que premia los mejores proyectos ambientales liderados por universitarios.


Este galardón, que se ha convertido en uno de los más prestigiosos del país, es organizado por la multinacional alemana Bayer y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma).

Los trabajos de los dos jóvenes fueron escogidos entre un centenar de propuestas de todo el país. En un primer paso, el jurado escogió 10 finalistas. Y ayer se dieron a conocer a los dos triunfadores que recibieron como premio un viaje a Alemania, donde además de conocer las instalaciones de Bayer, situadas en Leverkusen, participarán en un encuentro mundial de jóvenes que, como ellos, también están desarrollando ideas con enfoques ecológicos y sostenibles. Allí también recibirán conferencias y capacitación en el manejo de residuos y la protección ambiental.

Óscar Beltrán ganó con el desarrollo de un filtro que busca limpiar los vertimientos de aguas residuales que caen a los ríos, estrictamente aquellas que contienen tintes de la industria textil. Este filtro funcionaría con cascarilla de arroz, material que se encargaría de absorber los colorantes.

"Generalmente, la cascarilla de arroz ha sido un desecho, un residuo que los industriales queman, pero que ha alcanzado porcentajes de remoción de contaminantes superiores al 90 por ciento", explicó Beltrán.

Angélica Sabogal Arango, por su parte, está investigando los usos que puede tener el veneno de escorpiones y anémonas marinas para curar enfermedades como la esclerosis múltiple y el cáncer.

Los detalles de la investigación son altamente especializados, pero ella les da sustento al decir que se basan en la importancia de los servicios ecosistémicos que prestan estos organismos generalmente olvidados. La esclerosis es una enfermedad del sistema nervioso central por la cual resulta comprometida la habilidad de los nervios para conducir las órdenes que imparte el cerebro. Por eso, quienes la padecen (cerca de 2,5 millones de personas en el mundo) pueden sufrir parálisis en sus extremidades.

"Sabemos que el veneno del escorpión puede detener las causas que llevan a que una persona empiece a tener problemas para mover sus brazos o sus piernas debido a la esclerosis. Si alcanzamos un entendimiento en términos moleculares sobre cómo se da el reconocimiento de las neurotoxinas, que estos organismos implementan para cazar o defenderse, lograremos tener un mayor entendimiento sobre la relación entre las estructuras moleculares y sus actividades biológicas, que es uno de los desafíos más grandes que se presentan en la actualidad en el área de la biofísica y la bioquímica computacional y teórica", explicó."

miércoles, 24 de agosto de 2011

Todavía no se han descubierto el 86% de las especies terrestres

Este dato siempre habia sido buscado con la mayor precision posible y por fin, a través del trabajo de un grupo de científicos lo tenemos: el 86% de todas las especies terrestes aun no han sido descubiertas, descritas y catalogadas. Y si se analiza la cifra de especies marinas es el 91%!
Esta cifra, que es lo más real que se ha calculado hasta el momento nos debe generar demasiadas inquietudes y a la vez retos y oportunidades. Hay tanto por investigar pero precisa indiscutiblemente de los esfuerzos de conservación que se hagan a nivel gobal para permitir dicha investigación.

Transcribo y  copio el link de Econoticias.



Un estudio, llevado a cabo por científicos del Census of Marine Life, afirma que el 86 por ciento de todas las especies sobre la tierra y el 91 por ciento de especies marinas aún no se han descubierto, descrito y catalogado.

Se trata de un trabajo pionero en el que los científicos han calculado la cifra más precisa hasta ahora de número de especies en la Tierra y que ha dado como resultado un total de 8,7 millones. Hasta ahora los datos que se barajaban situaban el número de especies en entre 3 y 100 millones.

Además, el estudio, publicado en 'PLoS Biology', estemia que 6,5 millones de las especies que se encuentran en el planeta viven en la tierra, mientras que 2,2 millones lo hacen en el océano.

Según el autor Camilo Mora, de la Universidad de Hawai (Estados Unidos), "la cuestión sobre cuántas especies existen ha intrigado a los científicos durante siglos y la respuesta, junto con la investigación sobre la distribución y abundancia de las especies, es particularmente importante en estos momentos, puesto que la actividad humana está acelerando la tasa de extinciones".

"Muchas especies pueden desaparecer antes de que se sepa nada sobre su existencia, sobre su nicho único y sobre su función en los ecosistemas, perdiendo su posible contribución en la mejora del bienestar humano", ha añadido.

Para el coautor del estudio, Boris Worm, de la Universidad de Dalhouise (Canadá), "este trabajo deduce el número más básico necesario para describir la biosfera viviente". A su juicio, "si no se supiera, por ningún orden de magnitud, el número de personas en una nación, no se podrían realizar planificaciones futuras. Lo mismo ocurre con la biodiversidad. La humanidad se ha comprometido a salvar especies en peligro de extinción, pero hasta ahora hemos tenido muy poca idea real sobre cuántas especies existen".


El doctor Worm señala que la Lista Roja publicada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, evaluó a 59.508 especies, de las cuales 19.625 están clasificadas como amenazadas. Esto significa que la Lista Roja de la UICN, el estudio en curso más sofisticado de su clase, monitorea menos del 1 por ciento de las especies del mundo.

Hasta ahora, la mejor aproximación del total de las especies de la Tierra se basaba en las conjeturas y opiniones de los expertos, que realizaban estimaciones en un rango de 3 a 100 millones -cifras tremendamente diferentes y siempre puestas en duda, porque no había forma de validarlas, según ha explicado el investigador.

Así, este estudio estima en 8,7 millones el número total de especies mediante la identificación de patrones numéricos en el sistema de clasificación taxonómica (que forma grupos en una jerarquía piramidal, clasificando género, familia, orden, clase, filo (phylum), reino y dominio de las especies).

Cuando se aplicó a los cinco reinos eucariotas conocidos, el enfoque de los investigadores predijo las siguientes cifras: 7,77 millones de especies de animales (de las cuales 953.434 se han descrito y catalogado), 298.000 especies de plantas (de las cuales 215.644 se han descrito y catalogado), 611.000 especies de hongos (de los cuales 43.271 se han descrito y catalogado), 36.400 especies de protozoos (organismos unicelulares, de los cuales 8.118 se han descrito y catalogado) y 27.500 especies cromistas (incluyendo, por ejemplo, las algas pardas, las diatomeas y los mohos acuáticos, de los cuales 13.033 se han descrito y catalogado).

"El inmenso esfuerzo para incluir todas las especies conocidas en bases de datos taxonómicos, tales como el Catalogue of Life y el World Register of Marine Species, hace que este análisis sea posible", dice el coautor Derek Tittensor, que destaca que "a medida que estas bases de datos crezcan y mejoren, el método puede ser perfeccionado y actualizado para proporcionar una estimación más precisa".
ECOticias.com – ep



miércoles, 20 de julio de 2011

10 ideas para reconstruir a Colombia

El tema de la tragedia invernal y de sus causas sera el protagonista por mucho tiempo, pero lo realmente importante es qué aprendimos de ella y qué podemos hacer para corregir los errores cometidos?  El Espectador sacó un buen artículo acerca de como se podria reconstruir a Colombia en lo Ambiental y consulto a 10 autoridades en el sector ambiental. Interesantes ideas y sobre todo, propuestas para hacer de nuestro país una nacion responsable en lo ambiental, cultural y social que redunde en un mejoramiento de la calidad de vida para todos. Es simplemente que nos hagamos la pregunta: ¿Cómo queremos a la Colombia del futuro?

Transcribo y copio el link



"10 ideas para reconstruir a Colombia
Por: Elespectador.com

¿Qué se debe hacer para evitar una tragedia ambiental? El Espectador les preguntó a 10 colombianos sobresaliente qué harían. Estas son sus ideas.

Expertos hablan sobre el tema.

Emergencia ambiental en Colombia

José Yunis

Representante para Colombia de The Nature Conservancy, una de las ONG ambientales más destacadas del mundo. Sus 18 años de experiencia profesional en leyes ambientales y políticas públicas también incluyen trabajo para el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Consejo para la Defensa de los Recursos Naturales, la Autoridad de Parques Nacionales. Su idea: reducir la ganadería extensiva y aumentar la riqueza pesquera.

Cerca del 40% del territorio nacional, esto es aproximadamente 38 millones de hectáreas, está dedicado a la ganadería extensiva. Una ganadería ineficiente, que se lleva a cabo sin preguntarnos qué tanto vale la pena, sin considerar siquiera si los ecosistemas donde pastan las vacas son apropiados para esta tarea o podrían tener mejor uso. Basta con una visita a los páramos colombianos para descubrir que las pisadas del ganado destruyen el frágil equilibrio de especies que capturan el agua, riegan las montañas y abastecen nuestros acueductos.

La ganadería extensiva, sin control, al vaivén de los caprichos de pequeños, medianos y grandes comerciantes es responsable de buena parte de la pérdida de biodiversidad en Colombia. Es un exabrupto tener una vaca ocupando tres o más hectáreas. Puesto en otras palabras, destruimos tres hectáreas de selva con todas las diferentes especies y árboles para obtener 400 ó 500 kilos de carne. ¡Por favor! Hay mejores técnicas productivas, herramientas para incrementar la productividad.

Por esto reducir a 12 ó 13 millones de hectáreas el territorio asignado a esta actividad económica es una tarea inaplazable si queremos conservar nuestra mayor riqueza como país: la biodiversidad. Se trata, por supuesto, de una idea polémica. Muchos ya se estarán preguntando cómo reemplazar el aporte de proteínas de la carne en la dieta de los colombianos.

La respuesta está en la cuenca del gran río Magdalena que incluye el río Cauca. Tenemos que devolver la pesca a estos grandes brazos de agua. ¿Alguien recuerda la subienda? Por cuenta de la contaminación, la sobreexplotación y la destrucción de ecosistemas perdimos una producción de pesca natural que alguna vez nos entregó hasta 80.000 toneladas de pez al año. Hoy, las redes de los pescadores no sacan más de 8.000 toneladas de peces, que además de estar contaminadas con peligrosos metales pesados, tiende a seguir en franca caída. Lo más grave de todo esto es que Colombia tiene un promedio de pesca paupérrimo de 200.000 toneladas al año incluyendo mar y ríos.

Devolver la pesca al río Magdalena no es sólo ético, sino económicamente razonable y rentable. ¿Cómo hacerlo? Simple control y vigilancia para el manejo del recurso. No es más, no es menos. No puedo evitar pensar que es una de las mayores estupideces de nuestra historia que desequemos las ciénagas de la depresión momposina para poner vacas y no desarrollar su potencial pesquero. Puede ser que esto beneficie a algunos grupos, pero es claro que no beneficia a Colombia.

Entendamos y respetemos nuestros ríos. Es, además, la mejor forma para protegernos de tragedias como las que vivimos por cuenta de la ola invernal. Dejemos ya esa sempiterna costumbre de buscar el ahogado aguas arriba.


Cristian Samper

Director del Museo de Historia Natural del Smithsonian en Washington. Biólogo y creador de una red de más de 200 reservas en Colombia. Diseñó un programa de educación ambiental que se aplica en más de 10.000 escuelas. Colaboró en la creación del Ministerio de Medio Ambiente. Su idea: desarrollar mercados para los servicios ambientales.

La tragedia que afectó miles de familias en la Costa Caribe este año se hubiera podido evitar. El problema surgió cuenca arriba y tiempo atrás. Durante los últimos dos siglos hemos talado la mayor parte de los bosques andinos de las cuencas altas en los ríos Cauca y Magdalena y hemos drenado los humedales del Caribe para dar paso a cultivos y ganadería. Ambos cumplen una función importante en la regulación de los caudales de los ríos en épocas de lluvia. Colombia parece un camarón y se lo está llevando la corriente.

Pero si en Colombia llueve, en Estados Unidos no escampa. Las recientes inundaciones en la cuenca del río Misisipi también desplazaron a miles de familias. Las fuertes lluvias en las cabeceras del río resultaron en los niveles históricos mas altos registrados cuenca abajo, que llevaron a abrir represas y taludes, inundando miles de hectáreas de cultivos. Estos errores salen caros. En la Florida se adelanta un gigantesco proyecto para restaurar los humedales de los Everglades, restituyendo los flujos de agua naturales, deshaciendo los errores del pasado, a un costo superior a los US$7.000 millones.

Es hora de cambiar el modelo de desarrollo, para evitar que la historia se repita. Es hora de emprender la reconstrucción ambiental de Colombia y de usar la enorme riqueza ambiental para el bienestar de la gente. Esta agenda debe incluir al menos cuatro elementos principales:

Primero, la conservación y restauración de ecosistemas naturales. Estamos a tiempo para preservar remanentes importantes de bosques, páramos, sabanas naturales, costas y mares. En zonas como el Caribe y la Sabana de Bogotá, la tarea requiere de la restauración de humedales y bosques que han desaparecido.

Segundo, debemos avanzar en el conocimiento de la biodiversidad y sus servicios ambientales. Colombia representa menos del 1% de la superficie del planeta y contiene más del 10% de la biodiversidad. Pero todavía no la conocemos, mucho menos qué tan rápido la estamos perdiendo o cómo esta riqueza se puede ver afectada por fenómenos como el cambio climático.

Tercero, debemos evaluar y valorar los servicios ambientales de la biodiversidad. Estos servicios incluyen alimentos y medicinas, pero también incluyen la regulación de cuencas y la productividad de los suelos. Debemos evaluar estos servicios y usar esta información en los planes de ordenamiento territorial.

Cuarto, debemos desarrollar los mercados para estos servicios ambientales. los pueblos y ciudades de Colombia dependen de las cuencas para su desarrollo, pero en muchos casos no se reconocen ni pagan estos servicios. Por fortuna, ciudades como Bogotá están pagando por el uso del agua que proviene del Parque Nacional Natural de Chingaza. Pero existen otros mercados que debemos aprovechar, como son el mercado del carbono para mitigar el cambio climático o los productos biotecnológicos para salud y alimentación.

Colombia y sus regiones se están beneficiando de la bonanza minera y petrolera, pero esta es una solución a corto y quizá mediano plazo. La verdadera riqueza de Colombia está en sus recursos naturales y es hora de usarlos sabiamente. Es hora de conocer, conservar y comerse el camarón, antes de que se lo lleve la corriente del desarrollo.


Margarita Astrálaga

Actual directora para América Latina y el Caribe del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Bióloga de la Universidad de los Andes. Vivió en Nairobi, Kenia, donde estuvo a cargo del Programa de Mares Regionales de América Latina. En Suiza trabajó en la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre. Su idea: Conservar ecosistemas, un seguro contra los riesgos.

No hay duda de que las inundaciones, las sequías y las tormentas son fenómenos naturales. Pero detrás de ellos es habitual encontrar, en mayor o menor medida, la mano del hombre. La Evaluación Global sobre la Reducción de Riesgos de Desastres de 2009 relacionaba estos fenómenos con los llamados “motores de riesgo”: la urbanización excesiva, una gobernanza urbana deficiente, la vulnerabilidad de los medios de vida rurales o la degradación de los ecosistemas. Son factores que pueden provocar sufrimiento humano a escala masiva y pérdidas económicas incalculables.

La gestión de riesgos relacionada con la pobreza en un clima cambiante requiere un cambio urgente en las políticas actuales de desarrollo, con un nuevo enfoque hacia la conservación y restauración de los ecosistemas y la prevención de desastres naturales.

Colombia comparte con gran parte de América Latina un escenario común de riesgos, pero también de soluciones. Se consideran indispensables el ordenamiento territorial y el reasentamiento de la población en áreas de bajo o ningún riesgo, y la promoción de actividades productivas sostenibles y adaptadas a los efectos esperables del cambio climático. Ya no hay excusa. La falta de prevención tiene consecuencias dramáticas, que suelen pagar los más débiles.

Es igualmente urgente la recuperación y la buena gestión de cuencas, así como la realización de proyectos sociales de gestión ambiental, y reducción de pobreza. Ninguna de estas medidas es posible sin antes fortalecer la gobernanza ambiental y el marco institucional tanto a nivel nacional como regional. No es suficiente tener buenas leyes, si no hay un sistema adecuado de rendición de cuentas y supervisión de su cumplimiento, y de sanción en caso contrario.

Cada vez son mayores las evidencias del papel de los ecosistemas como continuos generadores de beneficios para la naturaleza y la sociedad. Un ecosistema sano y bien gestionado no sólo mitiga los efectos de las catástrofes naturales, sino que facilita la recuperación posterior.

Los ecosistemas forestales y los humedales en particular tienen un papel fundamental en la prevención y mitigación de los desastres naturales, como las inundaciones. Los humedales funcionan como esponjas y los bosques absorben la humedad, para después liberarla lentamente.

Como si de pilares naturales se tratara, los árboles contribuyen a sostener el terreno, a fijarlo para frenar la erosión, lo que reduce las posibilidades de aludes de tierra. En la costa, los manglares también actúan como parapeto frente al viento y disminuyen el impacto de las tormentas tropicales en las zonas costeras.

Estos ecosistemas también dan cobijo, alimento, empleo, medicinas, energía y seguridad a billones de personas en todo el mundo. De acuerdo con la FAO, en 2006, por ejemplo, la contribución de la industria forestal al Producto Interno Bruto global fue de 1% —468 miles de millones de dólares—.

Desafortunadamente, el ser humano destruye 13 millones de hectáreas de bosques tropicales anualmente, una superficie como la de Grecia. En la última década, la mayor pérdida neta de bosques se ha producido en África y América del Sur.

Es fundamental que los tomadores de decisiones adopten y apliquen políticas que permitan una adecuada gestión ambiental, revirtiendo la deforestación, asegurando la conservación y el manejo y uso sostenible de los ecosistemas; y promoviendo la movilización de inversiones, tanto públicas como privadas, que garanticen un desarrollo con mayor equidad del que se beneficien no sólo ésta, sino también las próximas generaciones. Igualmente importante es que la ciudadanía esté bien informada, ya que lo que está en juego es su presente y su futuro. El camino hacia el desarrollo sostenible se hará más corto si transcurre al abrigo de nuestros ecosistemas.

 
Julio Carrizosa

Ingeniero civil de la U. Nacional y máster en Administración Pública de la U. de Harvard. Exdirector del Instituto de Estudios Ambientales. Miembro de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Su idea: disminuir la presión de la población en la región andina.

El conjunto de ecosistemas que llamamos Colombia, más de 300, es extremadamente complejo —muchas variables, muchas interrelaciones— y por eso es difícil predecir sus cambios. La sociedad colombiana es, en cambio, demasiado simple: mal educada, amiguera, racista, segregada, estratificada; las personas que toman las grandes decisiones son muy pocas.

El Gobierno ha acertado al calificar la crisis como ecológica, económica y social. Es cierto que ha sido desatada por cambios climáticos globales, pero buena parte de los daños que han causado estos cambios se deben a errores humanos: ciudades construidas en las laderas de las cordilleras o sobre pantanos y humedales, bosques convertidos en potreros, cultivos en grandes pendientes y sin sombrío, ciénagas desecadas, concesiones mineras sin evaluación ni control, contaminación intensa de los ríos, etc.

Esta situación no se puede mejorar con soluciones simples; la reconstrucción debería empezar por una rehabilitación ecológica del territorio, seguida por modificaciones en la red de ciudades, ambas cosas acompañadas y apoyadas en inversiones importantes en investigación y formación ambiental. La rehabilitación de los ecosistemas afectados en las regiones andina y caribe no es una tarea sencilla ni barata.

Construir millones de viviendas para gentes sin suficientes recursos económicos requiere establecer una política de poblamiento del territorio, seleccionar los municipios en donde son más sostenibles los procesos de urbanización, introducir cambios en las políticas y en las estructuras sectoriales de producción y empleo e innovaciones significativas en el diseño y la planificación urbana.

Hacer todo eso es muy difícil en un país pobre y agobiado por conflictos éticos y políticos. Si sólo se pudiera hacer una cosa, aconsejaría tratar de disminuir la presión de la población en la región andina mediante la construcción de una o dos ciudades en la costa caribe en sitios de poca importancia ecológica, diseñadas para que sean ejemplo de convivencia, integración social, ahorro de recursos y calidad de vida. Con suerte esto sería una solución para muchos desempleados y desplazados, un alivio para las ciudades y ecosistemas andinos y un ejemplo de desarrollo razonable y equitativo.

 
Gustavo Wilches-Chaux

Estudió administración de desastres en Oxford. Dirigió el programa de autoconstrucción comunitaria de vivienda popular adelantado por el Sena después del terremoto que destruyó Popayán en 1983. Fue director de Funcop y de la organización ambiental Ecofondo. Miembro fundador de la Red de Estudios Sociales sobre Desastres en América Latina. Su idea: aprender de las comunidades.

En muchas regiones de Colombia las comunidades tienen claras las estrategias para la recuperación de sus territorios con posterioridad al desastre invernal y para su adaptación al cambio climático. Tal es el caso de las comunidades ligadas a la organización Asprocig (Asociación de Productores para el Desarrollo Económico del Bajo Sinú), que en su cotidianidad mantienen vivas las estrategias que permitían que para la cultura Zenú las inundaciones no fueran sinónimos de desastres sino fuentes de vida.

¿Por qué fueron insuficientes esas estrategias frente al desastre invernal? Porque la magnitud de las inundaciones fue muy grande, sí. Pero, sobre todo, porque la manera como se ha venido entendiendo y ejecutando el “desarrollo” ha herido de manera grave la capacidad de autorregulación del territorio.

En resumen, se han construido diques y se han desecado miles de hectáreas de humedales y ciénagas, quitándoles a los ríos los “dobladillos” que les permiten crecer sin consecuencias desastrosas; se han desplazado comunidades obligándolas a “urbanizarse” y a ocupar porciones del territorio que pertenecen al agua. Al territorio se le han impuesto megaproyectos y grandes obras de infraestructura que para nada consultan ni las dinámicas de la naturaleza ni los intereses de las comunidades locales.

¿Cuál es la clave, entonces, para la recuperación de esas zonas y para su adaptación al cambio climático? Sencillamente, reconocerles a las comunidades de la región el derecho a participar eficazmente en las decisiones que las afectan. Fortalecer las estrategias surgidas desde la base social y elevarlas a políticas públicas. O por lo menos no obstaculizarlas ni destruir la base ecológica y cultural. Reconocer que la biodiversidad ecológica y cultural de la región es su principal recurso para la adaptación.

En un escenario global de cambio climático, el país más competitivo será el que les garantice a sus habitantes el derecho fundamental al agua; capacidad para absorber sin traumatismos los cambios del clima; seguridad, soberanía y autonomía alimentaria, y una razón compartida para existir. Es decir, el derecho a la identidad ligada a un territorio concreto. Una recuperación mal enfocada puede ser peor para esas comunidades y para el resto del país que el mismo desastre invernal.
 
Brigitte Baptiste

La actual directora del Instituto de Investigaciones Biológicas Alexander von Humboldt es bióloga, exbecaria Fulbright, con una maestría en Estudios Latinoamericanos de la U. de Florida, un doctorado en Ciencias Ambientales de la U. Autónoma de Barcelona. Su idea: un modelo económico basado en la biodiversidad.

La búsqueda de conciencia de Colombia como un país megadiverso es la respuesta para asumirnos con una identidad global única, con un modelo de desarrollo propio y unas capacidades y potencialidades diferentes a las de los demás países.
 
Dentro del país, un proyecto de reconocimiento de la contribución local a esa megadiversidad dinamizaría las regiones y también les daría fundamento a formas de habitar y producir ecológica y económicamente sostenibles: en vez de reproducir esquemas de competitividad que copian los errores y las generalidades de los modelos simplistas globalizados, se recurriría a formas de habitar, producir y gobernar consecuentes con el carácter único de cada lugar, capaces de incorporar y proyectar el patrimonio natural y cultural propios.


En vez de construir balnearios turísticos de playa y sol idénticos a los que ofrecen todos los países ecuatoriales, por ejemplo, deberíamos promover inversiones en proyectos realmente ecológicos donde la fauna, la flora, el paisaje y las tradiciones locales se conviertan en el fundamento de las actividades productivas: redes de reservas privadas o comunitarias ofreciendo sitios para la observación de aves, para reconocimientos paisajísticos únicos, para experiencias compartidas de vida con pueblos indígenas.
 
Redes de productores locales con capacidad de participar en mercados globales de alimentos limpios, redes de industrias forestales o acuícolas certificadas. Y primero, la conciencia de que esa diversidad es la garantía de un bienestar que no tiene precio, ni cómo medirse o compararse con el de otras personas en términos monetarios, porque la vida es única y diferente en cada parte del mundo. Esa cualidad se consigue mediante un cambio sencillo en los currículos educativos y un sistema que promueva la complementariedad económica en vez de la competitividad como único mecanismo de regulación.

Germán Poveda

En 2010 fue nombrado por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, la máxima autoridad en temas relacionados con este fenómeno, como autor del V Reporte del Panel para el capítulo sobre América Latina. Es docente de la Facultad de Minas de la U. Nacional sede Medellín. Su idea: establecer un programa permanente de investigación sobre hidrología de Colombia.

La reconstrucción es necesaria y hay que enfrentarla ya. Pero implica una actitud reactiva a tragedias anunciadas. Desde hace casi dos décadas sabemos que las temporadas de lluvias en Colombia se intensifican durante La Niña. La investigación que hemos hecho ha contribuido a explicar los mecanismos físicos por los cuales se agrava la temporada invernal en Colombia durante La Niña. Y sabemos que tal situación está siendo exacerbada por el cambio climático, una realidad que ya está aquí para quedarse por varios siglos. Y, además, la deforestación acelerada de nuestras cuencas contribuye a causar y agravar las inundaciones.

Es necesario establecer políticas y programas proactivos en lugar de reactivos (más costosos en todo sentido). Es obligatorio implementar un programa integral para el manejo de agua en Colombia. Para ello es necesario definir una agenda de investigación que proporcione el mejor conocimiento científico que sirva de base para la toma de decisiones y para garantizar que el aprovechamiento de los recursos naturales se haga de manera sostenible y en consonancia con el bienestar de la sociedad.

Por mi parte, continuaré trabajando para ayudar a cerrar la brecha que existe entre la investigación y la toma de decisiones y la construcción de políticas públicas. Seguiré insistiendo en los foros académicos y en los medios de comunicación que estén a mi alcance. Ante tanta tragedia es antiético e irresponsable permanecer impávidos. Es imperativo y urgente que el Gobierno lidere y financie la creación de un programa nacional de investigación alrededor de los temas del agua (como recurso y como amenaza), así como de las consecuencias del cambio climático y de la deforestación.

Esa agenda de investigación debe estudiar la línea base del recurso, los retos impuestos por la variabilidad hidro-climática, evaluar adecuadamente los riesgos y la vulnerabilidad ante eventos hidro-meteorológicos extremos máximos y los extremos mínimos,; asegurar el acceso a agua limpia y garantizar vertimientos sanos. Debemos conocer a fondo la contaminación de corrientes, cuerpos de agua y acuíferos y las posibilidades de aprovechar el agua procedente de distintas fuentes o de distinto tipo. No se puede dejar de lado la relación entre el agua y la ocupación del territorio.

Tan sólo el conocimiento sólido de nuestros ríos nos permitirá legislar, gobernar y regular adecuadamente la riqueza hídrica de Colombia.

Arturo Escobar

Antropólogo y profesor en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill. Ha enseñado en varias universidades de los Estados Unidos y realizado trabajos de campo en el Pacífico colombiano, junto con comunidades negras. Recibió el título de "Kenan Distinguished Teaching Professor of Anthropology". Su idea: transición a una sociedad ecológica.

La Colombia de hoy es una Colombia de devastación. Las décadas del “desarrollo” sólo han exacerbado la desigualdad social, la concentración de la tierra, la injusticia, la violencia, la dependencia y la destrucción ambiental. Las llamadas locomotoras del desarrollo económico y el Tratado de Libre Comercio sólo lograrán profundizar estas tendencias.

La Colombia del futuro requiere de un modelo radicalmente diferente; tiene que romper con los imaginarios caducos de los siglos 19 y 20 (“progreso”, “desarrollo”, “modernidad”, “crecimiento material”). Dado que la crisis ambiental y social es global, hay que reimaginarse a Colombia pensando ecológica y políticamente con América Latina y el mundo (especialmente los debates sobre el Buen Vivir y los derechos de la naturaleza), en vez de adaptándose a la fuerza de la “globalización’.

Esto implica pensar en una verdadera transición ecológica y cultural hacia una sociedad muy diferente. Muchos visionarios nos hablan de las características de estas transiciones: la reestructuración de la producción de los alimentos con base en la descentralización, el cultivo orgánico y la biodiversidad; la democracia participativa; las autonomías locales; el uso menos intenso de los recursos; la reducción del consumo de energía y fuentes alternativas de ésta; y las economías sociales y solidarias. Pospetróleo, poscarbono, poscapitalismo, posextractivismo, posdesarrollo son algunos de los imaginarios emergentes. En sus formas más avanzadas, estas narrativas nos hablan de un cambio de modelo civilizatorio.

No es tan difícil imaginarse estos mundos diferentes. Imaginémonos por ejemplo un Valle del Cauca sin caña de azúcar y ganadería extensiva, lleno de pequeñas y medianas fincas dedicadas al cultivo agroecológico de frutales, hortalizas, granos, animales, etc., orientadas hacia los mercados regionales y nacionales, y sólo de forma secundaria a la exportación.
 
Durante más de dos siglos, este impresionante Valle ha sido sistemáticamente empobrecido ambiental, social, y culturalmente por una élite insensible y racista, que se ha enriquecido inmensamente para su propio beneficio; como se sabe, la caña agota las tierras, las aguas y las gentes (en especial la gente negra) y la ganadería extensiva ha desnudado montes y laderas. En el nuevo Valle se restaurarían los paisajes, se erradicaría la pobreza, muchos que aún quieren tener tierra la tendrían, decrecerían las ciudades y se repoblarían campos y poblados, resurgiría la cultura, se lucharía abiertamente contra el racismo y el sexismo, y todos tendrían acceso a educación de buena calidad y a las tecnologías de la información. Podemos hacer un ejercicio de la imaginación similar con cualquiera otra región del país. El Pacífico, por ejemplo, como lo visualizan los movimientos de afrodescendientes e indígenas, sería un Territorio-Región intercultural con comunidades integradas al medio ambiente, “sin retros, ni coca, ni palma”, como dicen los activistas.

La Colombia del futuro se debe pensar de abajo hacia arriba. Hay, sin duda, requisitos básicos para ello: una redistribución radical de la tierra, una política de convivencia intercultural basada en el fortalecimiento cultural y social de las comunidades, políticas de ciencia y tecnología plurales que se surtan de los múltiples conocimientos y concepciones de vida, e infraestructuras de apoyo en cada localidad y región. Gracias a las visiones sobre la transición, lo imposible se vuelve pensable; lo pensable, realizable. Surgirá otra “Colombia”, ecológica y plural, a medida que deja atrás ese llamado desarrollo que hoy la devasta.

Manuel Rodríguez

Fue el primer Ministro de Medio Ambiente que tuvo Colombia. Presidente del Foro de Bosques de las Naciones Unidas en 1996-1999 y 2004-2005 y miembro de la Comisión Mundial de Bosques y Desarrollo Sostenible. En 1997 contribuyó a la creación del Foro Nacional Ambiental, una alianza de organizaciones ambientalistas. Su idea: un reajuste de la tasa del uso del agua.

La reciente tragedia invernal hizo evidente el deterioro y destrucción de diversos ecosistemas críticos para la regulación del agua —páramos, bosques protectores de las cuencas hidrográficas y humedales— y el imperativo de restaurarlos.
 
¿Pero dónde está la plata para financiar esta monumental tarea de largo plazo que debe iniciarse de inmediato? ¿Acaso hay que recurrir a la asignación de recursos de emergencia de las arcas públicas o a la caridad de los cacaos y otros filántropos nacionales o internacionales? Seguramente estos expedientes no sobrarían, pero ante todo debemos recurrir a la implementación plena de viejas ideas consagradas en la ley y no tratar de reinventar la pólvora.
 
Según un juicioso estudio del economista Guillermo Rudas, un reajuste de la tasa del uso del agua, establecida en el código de los recursos naturales de 1974, pasándola de setenta centavos (que la hace gratis en la práctica) a siete pesos por metro cúbico, produciría $150.000 millones al año. ¿No es, acaso, grotesco que el Acueducto de Bogotá pague a Parques Nacionales la irrisoria suma de 200 millones de pesos al año por el suministro del 80% del agua de la ciudad que procede de Chingaza, unos recursos absolutamente insuficientes para proteger este ecosistema? ¿Por qué diablos hay que regalar el agua a las empresas agroindustriales, permitiendo, así, que no paguen por la protección de los ecosistemas que les proveen el precioso líquido? Pero la tasa de uso no solamente produciría nuevos recursos para la protección de las cuencas, sino que incentivaría a los usuarios a hacer mejor uso del agua.
 
Si los municipios y departamentos destinaran el 1% de su presupuesto a la protección y restauración de las cuencas que abastecen el agua a los acueductos municipales, tal como lo obliga la ley desde 1993, se producirían recursos adicionales por $500.000 millones al año. En los dieciocho años de vigencia de esa norma, según la Contraloría General, solamente se han destinado a este fin irrenunciable el 16% de los recursos potenciales. ¡Sí que nos han faltado un Contraloría y unos ministerios de Hacienda y del Ambiente que hagan cumplir la ley!

Son dos políticas establecidas de tiempo atrás que se han implementado parcialmente, con el inocultable y escandaloso fin de proteger poderosos intereses. Allí se encuentran $650.000 millones potenciales al año (equivalentes al 40% del presupuesto del Sistema Nacional Ambiental), que si se invierten con eficacia (o no se los roban), podrían contribuir a subsanar los daños que se han perpetrado a nuestro medio ambiente y a hacer el país menos vulnerable a las inevitables y crecientes olas invernales y sequías que el calentamiento global y La Niña-El Niño nos deparan.

Margarita Marino

Antropóloga y filósofa. Exdirectora del Inderena. Perteneció a una de las comisiones mundiales sobre Medio Ambiente y Desarrollo de Naciones Unidas. Fue asesora de la Comisión para la Educación del Siglo XXI de la Unesco. Su idea: un Consejo Permanente de Sostenibilidad.

Lo que nos enseña la actual emergencia es que el desarrollo tiene que rediseñarse dentro de las realidades ambientales. La crisis devela, entre otras cosas, una reiterada ocupación equivocada del territorio, una marcada ausencia de conocimientos y valoración de nuestros ecosistemas y el desconocimiento ciudadano de los derechos ambientales.

Sin negar que las decisiones ambientales son asuntos de poder, lo que es claro es que la prosperidad estable sólo puede ser alcanzada aquí y en todo el mundo si los ecosistemas esenciales y el ambiente son salvaguardados. En este tránsito hacia el desarrollo sostenible hay que desafiar antiguos conceptos y proponer nuevos paradigmas.

De hecho, una visión simplificada de los temas ambientales resulta en efectos que empobrecen a comunidades y culturas. Por ejemplo, la política de minería que tiene en cuenta únicamente el factor de inversión y precios sin considerar el agotamiento de los recursos, la restauración, los cambios en el territorio y en la vida de los pobladores, resulta, como se ha demostrado, en el empobrecimiento ambiental y social.

En estos tiempos, habría que plantearse proyectos urgentes de restauración ecológica, la reubicación de poblaciones en riesgo, los cinturones verdes alrededor de las ciudades, el apoyo a la seguridad alimentaria, la defensa de los páramos, el reforzamiento del monitoreo, controles y sanciones a las extracciones de recursos y proyectos de infraestructura. La reorganización de las capacidades institucionales y su articulación con las instituciones académicas, organismos sectoriales y regionales (las reformas de las CAR), pero sobre todo la responsabilidad de los ambientalistas en enriquecer las propuestas ambientales en la nueva ley de ordenamiento territorial, que debería llamarse la ley de asentamientos y uso del territorio.

Ocurre que nada de esto puede hacerse sin conocimientos, ni ciencia, ni experiencia. Mi sugerencia principal sería la de un impulso nuevo y decidido de apoyo y difusión de la ciencia y promoción de las innovaciones ambientales y un Consejo Permanente de Sostenibilidad, que se organice bajo la tutela de la Academia de Ciencias, que promueva inventarios regionales de patrimonio natural, que analice e influya en las decisiones de la política, dirima los conflictos sobre el uso de los recursos presentando los argumentos científicos para su defensa."